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Senda del Oso (Asturias), cicloturismo en el paraíso

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Senda del Oso, la ruta ciclista más bonita (y fácil) de Asturias

Asturias es un auténtico paraíso natural, como reza su eslogan. El antiguo reino astur ofrece al visitante idílicos paisajes, verdaderas postales de verdes valles, frondosos bosques e imponentes peñascos. Todo un privilegio que nos deleita con senderos de montaña tan espectaculares como la Ruta del Cares o el Naranjo de Bulnes. Y si lo tuyo es la bicicleta, también encontrarás interesantes propuestas para todos los niveles. Aquí te voy a explicar cómo realizar la Senda del Oso, la ruta en bicicleta más bonita y divertida de Asturias. Y lo más importante, apta para todas las edades y forma física. Acompáñame a descubrirla.

Dónde está la Senda del Oso

La ruta recorre un total de 27 km entre las localidades de Fresnedo y Tuñón, aunque obviamente se puede acortar un poco el recorrido. El pueblo más cercano de la ruta (Tuñón) está a 40 minutos del centro de Oviedo y Fresnedo a una hora, aproximadamente. Por lo tanto se puede acceder fácilmente en una excursión desde la capital asturiana. Antes de llegar se pasa por el acceso a la ruta de las Xanas, conocida como el pequeño Cares.

Cómo hacer la Senda del Oso

La Senda del Oso es también recomendable para aficionados al senderismo, pero debido a la longitud de la senda, lo más cómodo es recorrerla en bicicleta. El recorrido que os voy a proponer es un poco más corto (22 km), pero discurre por los lugares más representativos. Empieza en la localidad de Entrago y finaliza en el área recreativa de Buyera (Proaza). Calculad alrededor de 1:45-2:00 horas en completar el trayecto. Si os animáis a subir hasta el embalse de Valdemurios y disfrutáis allí del paisaje, calculad unas 3:30 h. En el siguiente mapa podéis ver el recorrido detallado.

Dónde alquilar bicis

Nosotros miramos varias empresas y nos decidimos a alquilar las bicicletas con la empresa Bici Senda del oso y fue un acierto rotundo. Posee un pabellón con decenas de bicicletas y tándem para que nadie tenga excusa. Todas ellas están en excelente estado y para poder llevar a niños pequeños también posee asientos auxiliares para bebés, e incluso carritos para mascotas o niños pequeños.

Junto a las instalaciones tienen un pequeño vestuario para poder cambiarse de ropa. La atención también fue exquisita en todo momento. Los dueños son realmente simpáticos y se presentaron en el lugar de recogida nada más llamarles. Además nos recomendaron lugares para comer e incluso nos proporcionar unas tarjetas de visita con las que nos invitaban a los cafés en el restaurante.

¿Es difícil la Senda del Oso?

Rotundamente, NO. La ruta es prácticamente de continua bajada, con una inclinación constante en torno al 2%. Así pues, no tendréis que realizar apenas esfuerzo. Absolutamente recomendable tanto para niños como para mayores. No hay tampoco ningún peligro de atropellos, ya que es un sendero peatonalizado.

Si el cuerpo os pide más marcha, os recomiendo desviaros por una vía alternativa también considerada parte de la Senda del Oso y que asciende hasta el embalse de Valdemurio. Personalmente, me parece un complemento fantástico para darle un poco más de acción. Es una subida constante de alrededor del 2%, excepto un tramo de 200 m de subida con más pendiente.

Ruta de la Senda del Oso

Desde Entrago al embalse Valdemurio

La famosa ruta debe su nombre al ecosistema donde viven algunos de los osos de los Picos de Europa. Los 29 km de la ruta discurren en su totalidad a lo largo del valle del río Trumbia. Para ello han aprovechado el antiguo trayecto de las vías del tren que comunicaba las minas y la fundición, donde trabajaban el mineral. Debido a la escasa pendiente, el descenso es continuado pero sin sobresaltos, a un rito relajado que nos permite deleitarnos con el maravilloso paisaje.

Es una actividad muy popular por lo que os aconsejo madrugar un poco para poder disfrutar de la naturaleza sin muchos compañeros de camino. Tened en cuenta que a no ser que vayáis en verano, a primera hora de la mañana hace fresco, y montados en la bicicleta se nota más el frío. Por eso, os recomiendo llevar algún jersey o polar y guantes para las manos.

En la primera mitad de la ruta del Oso el río nos acompaña por la derecha, paralelo al camino de tierra. A ambos lados del estrecho sendero se puede observar la flora local y sobre nuestras cabezas se alzan altivos riscos. Poco a poco se va descendiendo con el único sonido de los pájaros y el cercano río. Todo un lujo para los sentidos.

En algunos puntos el camino atraviesa túneles excavados en la roca, testigos de tantas historias de la minería asturiana. Resulta muy divertido y nada peligroso, ya que están muy bien iluminados en todos los tramos. El camino y el río avanzan zigzagueando por el valle, observados atentamente por las infinitas montañas de los Picos de Europa. A lo largo del camino también hay que cruzar varios puentes sobre el río Trumbia.

También se cruza la carretera en dos puntos bien señalizados, y en los que recomiendan bajarse de la bicicleta y extremar las precauciones. En la segunda parte de la senda del Oso, la vegetación se vuelve más frondosa a ambos lados del camino. Se trata sobre todo de flora autóctona, con castaños, álamos, robles y encinas. Más abajo se van sucediendo más túneles que recuerdan en parte a la ruta del Cares.

De Valdemurio al área recreativa de Buyera

Si queréis subir hasta el embalse de Valdemurio, antes de llegar al pueblo de Caranga se cruza la carretera. Allí veréis un desvió de casi 180º que asciende a la derecha. Es fácilmente identificable y está señalizado. Desde ese punto hasta el embalse son unos 4,5 km y hay lugares con bancos para descansar por si os cansáis.

No cejéis en el empeño porque el paraje que os encontraréis compensa con creces el esfuerzo. Una vez llegados arriba veréis el embalse junto a las enormes cimas de las montañas. También hay árboles para descansar a la sombra y en época estival una cafetería para tomar un refrigerio. Si todavía os quedan ganas de más acción también se pueden alquilar kayak en verano. El camino continúa hasta Santa Marina, pero son otros 30 km entre ida y vuelta.

El descenso desde el embalse es más sencillo, regresando por el mismo camino. El siguiente pueblo al que se accede es Caranga, una pequeña población de montaña. A partir de ahí el río nos acompaña a la izquierda del sendero, sucediéndose más túneles de las antiguas vías. Es una zona más transitada y seguramente encontréis a más gente que realiza la ruta a pie o en bici. Un poco más adelante está la población de Proaza y a las afueras se encuentra el único sitio que no nos gustó. Es un pequeño cercado y rodeado con vallas electrificadas donde conviven un par de osos. La fundación oso de Asturias creó este espacio para albergar a dos hembras víctimas de cazadores furtivos e incapaces de sobrevivir en el medio natural. Aún así, nos pareció un lugar desangelado y con apenas sombras para que los osos vivan plácidamente.

 

Finalmente llegamos al punto final de nuestro paseo, el área recreativa de Buyera. Allí hay una zona con piscina y cafetería con terraza. Desde allí llamamos a los responsables del alquiler de bicicletas y en lo que tardamos en tomarnos una cervecita aparecieron allí con la furgoneta para regresar al parking de las instalaciones.

Dónde comer

Si aparcáis el coche en el inicio de la senda del oso o en Entrago, os recomiendo acercaros al vecino pueblo de San Martín. Si os alojáis en Proaza también disponéis de varios restaurantes recomendables.

  • Casa Laureano. Comimos allí por recomendación de la empresa de alquiler de bicicletas y nos gustó mucho. Disponen de varios menús y carta variada. Comida casera, raciones abundantes y precio asequible. Menús de 12-18€.
  • Sidrería Benjamín. En Proaza nos recomendaron este restaurante típico. Fantástica relación calidad-precio con menú del día por 12€. Cocina asturiana con los platos típicos como fabada o cachopo.

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