Riga, la Capital del Art Nouveau

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Un paseo por la capital letona

Riga es una ciudad que ha sabido sobreponerse a su pasado soviético sin perder su legado histórico y su esencia. De hecho, Letonia se ha convertido en uno de los países más avanzados tecnológicamente. Para sacar el máximo partido a la ciudad he recogido en este post toda la información necesaria para saber qué hacer en Riga en un día.

Tiene el mayor número de edificios art nouveau de toda Europa, la mayoría en muy buen estado de conservación gracias a los trabajos de restauración de los últimos años. Así mismo goza de un rica tradición gastronómica y a precios realmente asequibles. Con todos estos atractivos, probablemente más de uno ya esté corriendo a buscar un vuelo para un fin de semana. Echadle un ojo a este artículo e id buscando un hueco en vuestra agenda.

 

Plaza del ayuntamiento

Es el verdadero corazón de la ciudad antigua.  Paradójicamente el edificio más emblemático de esta plaza no es el ayuntamiento, si no la Casa de los Cabezas Negras. La construcción original era de 1334 y fue utilizada como sede de diferentes instituciones y lugar para festejos. Desafortunadamente el ejército nazi destrozó el edificio en 1941 y lo que vemos en la actualidad es una reconstrucción de 1999. Sin embargo, eso no le resta nada de encanto a esta fotogénica plaza.

En la misma plaza también está ubicado el ayuntamiento de Riga (1877), de estilo más clásico. Contrasta mucho con el resto de edificaciones de diseño más típico estonio.

 

Iglesia de San Pedro

Está junto a la plaza del Ayuntamiento y su campanario, el punto más elevado de la ciudad ofrece unas panorámicas excelentes. Tanto el interior como el exterior no son especialmente atractivos pero la subida al campanario de 70 m de altura es una de las visitas obligadas en Riga. Cuando fuimos nosotros, desgraciadamente, estaba cerrado el campanario.

 

Junto a la iglesia también hay una escultura con los Músicos de Bremen, el famoso cuento de los hermanos Grimm.

 Catedral de Riga

La Catedral original se empezó a construir en el siglo XIII. Posteriormente se amplió en el siglo XVI, aunque la apariencia actual se debe a la restauración de 1914. Al igual que sucede con la iglesia de San Pedro, ni el exterior ni el interior son especialmente bellos. Posee una estructura sobria en ladrillo rojizo, sin demasiada decoración. Puede resultar útil para ubicarse dentro del casco antiguo de la ciudad.

Plaza Livu

Es otro espléndido lugar de la zona antigua de Riga. Aquí se ubican numerosas terrazas y algunas  por la tarde se animan con música en directo.

También hay un pequeño mercado para llevaros recuerdos y otras cosas que luego no sabréis que hacer con ellas. Alrededor de la plaza abundan edificios peculiares de Art Nouveau. Uno de ellos es el Teatro Mijail Chejov.

Murallas de Riga

Es una lástima que la mayor parte de las murallas de Riga haya desaparecido. Sin embargo, todavía quedan como testigo la torre de la Polvora. También se mantiene intacta la puerta Sueca, una de las antiguas ocho puertas de entrada a la ciudad. Además es una zona donde podéis encontrara algunos bares interesantes.

Castillo de Riga

Se trata de una fortificación que ha sufrido numerosas vicisitudes desde su construcción en el siglo XIII. Ha sido atacado y parcialmente destruido en numerosas ocasiones y la estructura que se observa en la actualidad es de 1930. Actualmente está cerrado por renovación, ya que en 2013 sufrió un incendio. Merece la pena aunque solo sea para ver el edificio por fuera.

Castillo de Riga

Art Nouveau

La mejor forma de imbuirse en el ambiente de la ciudad es simplemente pasear por las preciosas calles del casco antiguo y deleitarse con los formidables edificios art nouveau.  Contrastan con el aire desinhibido de otras fachadas con toques más modernos. Preparad la cámara porque en cualquier rincón de la ciudad podéis encontrar alguna joya arquitectónica.

Otra de las fachadas más fotografiadas de Riga es la conocida por Los Tres Hermanos. Es el complejo residencial más antiguo de la capital letona. Están situadas en la calle Maza Pils. La más antigua fue construida en el siglo XV y las otras dos son del siglo XVII. Poseen elementos renacentistas, góticos y manieristas.

Edificio Los tres Hermanos (Riga)

Otra de las calles más animadas y vistosas es la famosa Jauniela, pero en toda la zona histórica de Riga hay multitud de edificios con los que deleitarnos. Pero donde el Art Nouveau alcanza su máximo esplendor es en la calle Alberta Iela. Para llegar hay que atravesar el parque Esplanade, en el ensanche de Riga.

Parque Esplanade

Junto con el anexo parque Bastejkalna, constituye el principal sitio de recreo y zona verde del centro de la capital. No es un demasiado grande pero tiene jardines muy coloridos.

En el extremo este se encuentra la iglesia ortodoxa rusa, herencia del pasado soviético. Muy cerca está la estatua de Mihail Braclay de Tolly, famoso militar que combatió en las guerras napoleónicas.

En el otro extremo del parque está la Academia de arte, un edificio insulso y pocas florituras. Sin embargo, los jardines de sus dependencias son bastantes vistosos.

Parque Bastejkalna

Conforma una línea divisoria entre la parte antigua y el centro de Riga. Esta atravesado por el canal Pilsetas, donde se pueden alquilar barcas de recreo. Es un parque pequeño pero muy agradable. En verano es uno de los preferidos de la población local para charlar o tomarse un helado.

En el centro del parque está el Monumento a la Libertad (1935), erigido en honor de los soldados caídos en la Independencia de Letonia. A pesar de la ocupación soviética el monumento nunca fue derruido.

Monumento a la Libertad (Riga)
 

Biblioteca Nacional de Letonia

Fue inaugurada en 1919 y tiene una estética moderna. Está situada al otro lado del río Gaudava y las mejores vistas del edificio son desde el casco antiguo. Su contenido no es especialmente interesante para los turistas.

Mercado Central

Uno de los mercados de productos frescos más grandes de Europa. Como curiosidad cabe destacar que ocupa los antiguos hangares del ejército naziEstá dividido por zonas y resulta muy recomendable tanto para curiosear como para comprar algunos productos. También hay una zona que venden productos de artesanía, recuerdos y otras cosas.

Restaurante folkklubs

Fue un auténtico descubrimiento por mera casualidad. Es un restaurante subterráneo con una decoración rústica, con mesas de madera y alguna zona del restaurante que recuerdan al salón de tu abuela.

Además la comida me encantó y a un precio realmente barato. El menú del día (6€) consta de dos platos y una bebida. La sopa que me sacaron de primer plato era de llorar de placer. Suele estra muy animado al mediodía a pesar de que la entrada es un poco lúgubre.

 

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