Veliko Tarnovo, encrucijada de civilizaciones

Veliko Tarnovo es una pequeña localidad búlgara situada a 250 km de Sofia. Pese a su modesta reputación, desprende historia por todos sus rincones y es uno de los pueblos más interesantes del occidente europeo.

Posee una posición privilegiada, entre varias colinas y el río Yantra, que serpentea por la parte baja del pueblo. Debido a su estratégica ubicación, sus tierras han sido testigo de numerosas civilizaciones a lo largo de la historia.

Está muy bien comunicada por carretera y tren por lo que se ha convertido en una localidad turística. Además hay un puñado de buenos restaurantes con estupendas vistas en los que podéis degustar la exquisita gastronomía búlgara.

 

PRINCIPALES VISITAS DE VELIKO TARNOVO

Veliko Tarnovo destaca principalmente por su historia pero posee más atractivos. Se puede completar una jornada mezclando historia, gastronomía e incluso algunas compras por el casco medieval.

El momento de mayor apogeo fue entre los siglos XII-XIV, cuando fue la capital del Segundo Imperio Búlgaro. En esa época se construyó la magnífica fortaleza de Tsarevets que hoy podemos contemplar.

 

FORTALEZA DE TSAREVETS

Precio: 6 BGN

Horario: 8:00-19:00 (abril-sep)  /  8:00-17:00 (oct-marzo)

La majestuosa ciudadela de Tsaverets se ubica sobre la colina del mismo nombre. Los primeros vestigios humanos de la zona son de hace más de 5000 años. Alrededor del siglo IV a.C. ya se asentaron comunidades tracias en estas tierras. Posteriormente, los romanos fueron los primeros que empezaron a construir puestos defensivos aprovechando la orografía.

Durante los siglos V-VII aquí estaba la mayor ciudad del Imperio Bizantino y construyeron la primera fortificación. Sin embargo, las murallas fueron erigidas originalmente por eslavos y búlgaros durante los siglos VIII-X, reforzando así todo el sistema defensivo.

Durante los siglos XII-XIV la ciudadela alcanzó su máximo esplendor. Durante esa época, bajo el nombre de Tarnovgrad, la ciudad se convirtió en la capital del Segundo Imperio Búlgaro. Para proteger el centro del Imperio también debieron mejorar las murallas. A lo largo de 200 años fue la sede política, económica y cultural del Imperio. Finalmente sucumbió en 1393 ante el avance del Imperio Otomano.

La fortaleza que observamos hoy en día es una reproducción muy precisa que realizó la Unión Soviética. Fue un duro trabajo de restauración que comenzó en 1930 y terminó en 1981. La muralla exterior tiene una longitud de 1100 metros, 3,4 metros de ancho y más de 10 metros en algunas zonas.

El imponente acceso principal que conduce hacia la ciudadela está impecablemente restaurado y ofrece las mejores vistas de todo el complejo. Recomiendo visitarlo al atardecer, cuando los rayos del sol visten la muralla de preciosos amarillos ocres. Yo decidí ir a esa hora y luego hacer la visita a primera hora del día siguiente para poder disfrutar del yacimiento solo.

La puerta de entrada es través de 2 torres defensivas que nos introducen al complejo. Son el escenario perfecto y nos trasladan a los tiempos del Imperio Búlgaro. Si se toma el camino de la derecha hasta el final se llega a la torre de Balduino.

 

Dentro del yacimiento hay restos de más de 400 casas, 18 iglesias, monasterios y otro tipo de residencias y aposentos. A pesar de que la mayoría no están restaurados y solamente se puedan observar las partes bajas podemos hacernos una idea de la magnitud de la ciudad en su época de apogeo.

En la parte superior se encuentra el Complejo del Patriarca. Allí se ubican los restos del Palacio Real que ocupó 4500 m² y albergó 22 reyes búlgaros.

En la cima de Tsarevets se halla la iglesia Patriarcal del Santísimo Salvador, restaurada en 1981. Originalmente medía 3000 m² y se construyó hacia 1235. El interior del templo es menos impresionante que el edificio.

 

ZONA CERCANA A TSAREVETS

Una vez que hayáis visto la fortaleza podéis acercaros a visitar la iglesia de Sveta Bogoroditsa. Esta unos 200 metros antes de la entrada a Tsaverets. Por fuera es realmente llamativa pero el interior no está a la altura de las expectativas.

Desde ahí debéis dirigiros hacia la adoquinada calle Maksim Raykovic. Es una de las calles mejor conservadas con algunos bonitos edificios históricos como la casa Sarafkina Kashta. Si tenéis mucha curiosidad, se puede visitar por dentro para ver los aposentos tradicionales. También hay otros edificios interesantes como una pequeña iglesia.

   

MURALES TRADICIONALES

Si continuáis hacia el centro por la calle General Gurko pasaréis por una zona preciosa de murales típicos de la ciudad. Están realizados con arena y grava de diferentes tonalidades, recreando hechos históricos relevantes de la historia de la ciudad. El resultado es realmente espectacular. También podréis contemplar algunos otros murales repartidos por las casas del centro.

 

Como contraste, también hay algunos grafitis modernos en algunas zonas de la parte vieja de la ciudad.

 

BARRIO VAROSHA (Ciudad antigua)

Es el barrio donde se ubica el centro histórico de la ciudad. La principal calle es Rakovski, una calzada adoquinada y llena de tiendas de recuerdos y algunos talleres de artesanía. En algunas de ellas podréis observar in situ el trabajo de alfareros, marroquineros u otros gremios.

Algunas de las casas que ubican estos negocios son verdaderas reliquias con cientos de años de historia. Y como no todo son compras y en verano hace mucho calor, nada mejor que sentarse relajadamente en algunas de las coquetas terrazas de algún bar o cafetería.

En Varosha puede que veáis algún turista pero en ningún caso hordas. Es más habitual ver a los lugareños en sus quehaceres cotidianos, ajenos al bullicio de otras poblaciones turísticas. A pesar de que prácticamente nadie habla inglés, se muestran siempre amables y encantados de ayudar al turista. Os aconsejo perderos por esas calles y descubrir por vuestra cuenta algunos de los rincones más recónditos de la ciudad.

Una de los sitios más visitados de Varosha es la pequeña iglesia de San Nicolai. Para ello deberéis ascender un poco por las empinadas calles del barrio.

 

BULEVAR NEZAVISIMOST

Es la principal arteria de la ciudad y, además de tiendas y restaurantes, hay algún edificio oficial interesante. A la altura del número 57 de esa calle hay un escondido mirador con las mejores vistas de la ciudad.

Continuando por el bulevar a mano derecha se encuentra la Facultad de Artes y 200 metros más adelante se llega al monumento a la Madre Bulgaria. Es una pequeña Plaza con una especie de obelisco que relata acontecimientos históricos, algunos relacionados con la liberación de Bulgaria de la Unión Soviética. Asimismo, hay un mausoleo en recuerdo a los caídos en diferentes guerras.

   

MONUMENTO ASEN

Es un monumento erigido en honor a la dinastía Asen, que fueron los primeros y más importantes gobernantes del Segundo Imperio Búlgaro desde 1187 a 1280. Posee unas dimensiones casi titánicas, buena muestra de la importancia que tuvieron en la historia de la ciudad y el país entero. Para acceder a él tenéis que cruzar al otro lado del río Yantra. Como complemento podéis visitar el anexo parque Svet Gora.

   

 DÓNDE COMER

Bulgaria posee una rica gastronomía y Veliko Tarnovo es un buen lugar para deleitar nuestros paladares a muy buen precio.

Si buscáis sentaros en una mesa con unas vistas espectaculares podéis acercaros a los restaurantes del bulevar Nezavisimost. La comida quizá no sea la mejor pero desde las terrazas de los restaurantes Lino y Sammy´s gozaréis de ideales panorámicas sobre el río.

El restaurante que mejor he comido en Veliko Tarnovo ha sido en el Casa di Bianco, junto a la Plaza del monumento a la Madre Bulgaria. Las vistas no son espectaculares, aunque la elegante terraza que da a la plaza también está muy animada y tiene un ambiente relajado. Posee una carta  muy extensa, con platos búlgaros e internacionales a muy buenos precios. El personal no habla apenas inglés pero la carta tiene fotos que facilitan enormemente la elección de los platos.

   

 ALOJAMIENTO

Hotel PlayExcelente relación calidad / precio. Me alojé en este modesto hotel. Posee unas habitaciones pequeñas pero realmente limpias y con mobiliario moderno. Tiene muy buena señal wifi y el personal ofrece un servicio excelente. Además está en una ubicación perfecta, junto al Bulevar Nezavisimost, y se puede ir a pie a todos los sitios turísticos. Junto a recepción hay un sofá muy cómodo y unas máquinas para prepararse infusiones o café.

 

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