¿Por qué visitar Irán ahora? 12 buenas razones

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¿Por que viajar a Irán ahora? 

Irán es un país maravilloso y por eso cada uno encontrará diferentes razones para viajar al país persa. Personalmente es uno de los países que más me ha sorprendido en los últimos años. Os voy a dejar una serie de ellas a ver si os animo a visitarlo.

12 Razones para viajar a Irán

Nunca lo encontrarás mejor que ahora

El turismo está creciendo exponencialmente los últimos años. La gente se ha dado cuenta del valor turístico y ante tal demanda los hoteles están subiendo los precios entre un 15-20%. Todavía es un destino relajado y nada masificado pero es posible que los próximos años no podamos disfrutar de su patrimonio con igual tranquilidad.

No es un país violento

Al contrario de lo que mucha gente pueda pensar debido a la presión de los medios de comunicación occidentales, Irán es un país sumamente pacífico. Puedes pasear tranquilamente por cualquier ciudad del país a cualquier hora del día. Es más, es una sociedad que estima que la contención, la generosidad y el control de la ira son los valores más valorados en una persona. De esa manera se demuestra la verdadera posición social de una persona y no por medio de la ostentación.

Es un pueblo sumamente acogedor

Se trata junto con los japoneses del pueblo más hospitalario y amable que he conocido en todos mis viajes. Es una sociedad extremadamente social, siempre nos reciben con una sonrisa, interesados por demostrar continuamente que no son los enemigos de occidente que nos han hecho creer. A veces su comportamiento roza lo esperpéntico. Un día mientras paseábamos pasó un chico al lado nuestro y si pararse a charlar nos regaló una torta de pan y prosiguió su camino. Otro día tuvimos una discusión con un taxista porque sin darnos cuenta le queríamos pagar dos veces el servicio.

Es un país muy higiénico

Los persas son gente muy limpia y educada. Nunca verás tirar basura o papeles en la calle. De hecho, sus plazas y parques están mucho más limpias que la mayoría de nuestras ciudades y pueblos. Hay fuentes de agua fresca en lugares públicos como mezquitas o parques. Podréis disfrutar de la gastronomía sin preocuparos por la salud.

Gastronomía

Gozan de una variada gastronomía en la prevalecen los platos de carne asada, que ellos llaman “kebab” pero no tienen nada que ver con la grasienta comida que nos venden aquí. Se trata de carne asada en pinchos (pinchos morunos) con toneladas de arroz aromatizado con especias. Entre todas destaca el azafrán y son parte del legado de la ruta de la seda. Mi plato favorito es el “fesenyan”, un estofado de carne con una salsa hecha con zumo de granadas y nueces. Mención especial merecen los dulces. Nada mejor que acabar una tarde de visitas con un té y pastelitos de pistachos, miel o nueces como el famoso “baklava”.

Increíble legado histórico y cultural

Son un pueblo muy orgulloso de su historia. Y no es para menos. Es uno de los principales atractivos del país. Sus habitantes son persas y no árabes, como mucha gente cree. Fueron uno de los grandes imperios de la humanidad y una de las bases para las civilizaciones posteriores como griegos o romanos.  Su huella queda aún patente y poseen un patrimonio bien conservado en sitios como Persépolis.  Fue también cuna de grandes pensadores como el sabio médico Avicena o el poeta Hafez.

Preciosas mezquitas

En Irán podemos contemplar algunas de las mezquitas más bonitas del mundo, como la mezquita del Imán (Isfahan) o la de Nasir ol Mok (Shiraz). Todas ellas pueden ser visitadas, incluso las más sagradas como la del santuario de Fátima en Qom. Allí hay un servicio de guías gratuitos que acompañan al visitante por todo el recinto. Para acceder a algunas mezquitas se pedirá a las mujeres que se cubran con un chador que nos dan ellos.

Suntuosos palacios

No debemos perder la oportunidad de visitar algunos de los palacios como el de Golestan (Teherán) o Chehel Sotún (Isfahán). Se trata de las sedes de diferentes dinastías persas del período moderno (XVI-XIX). Allí podemos encontrar salas con una ornamentación exquisita.

Crisol de diferentes culturas y religiones

Como ya hemos dicho antes, los iraníes son persas, no árabes. La mayor parte de la población profesan la religión musulmana y es el principal bastión del chiismo. Sin embargo no es la única religión. En Irán conviven en cierta harmonía grupos tan diversos como cristianos armenios, azeríes, kurdos, árabes o judíos. Como curiosidad hay unos 13000 judíos y más de 100  sinagogas que no necesitan de seguridad privada como en muchos otros países. Mención especial merece el  zoroastrismo. Una de las primeras religiones monoteístas y aún hoy en día profesada por algunas pequeñas comunidades de Yazd.

Es un país muy barato

Pese a que los precios están subiendo a medida que aumenta el turismo, Irán es un país bastante barato. Esto lo hace especialmente atractivo a mochileros o viajeros de presupuesto reducido. Nos podemos permitir comer en los mejores restaurantes de cada ciudad sin tener que pedir un crédito. Una comida normal puede costar alrededor de los 5€. Los transportes son muy baratos ya que la gasolina cuesta alrededor de 0,07€ el litro. Hay vuelos internos con almuerzo incluído por 30€. Si preferís un bus, un trayecto de 6 horas puede costar alrededor de 3€. Los hoteles también son económicos excepto en Teherán, ya que es el principal centro económico del país.

Las viajeras no se sentirán intimidadas

Es cierto que todas las mujeres, incluso dentro del hotel / hostal deben llevar un pañuelo en la cabeza y un vestido que les cubra hasta por debajo del culo. Sin embargo, no he visto nunca comportamientos obscenos ni miradas lascivas hacia las mujeres occidentales. Es más, si una chica se arrima hacia algún chico en un banco público, automáticamente ellos se mueven dejando un espacio entre ellos y las chicas. En los autobuses no pueden estar sentadas personas de sexo diferente si no se conocen. Si esto ocurre genera situaciones cómicas, ya que antes de arrancar el bus reorganizan a todos los pasajeros como si fuera un Tetris.

Ornamentados jardines

Herencia de la cultura safavida, los jardines son uno de los elementos ornamentales más utilizados en Irán. Para ellos el agua es fuente de vida y a pesar de lo árido que es el país mantienen una serie de acuíferos. Esto les permite autoabastecerse e irrigar los numerosos jardines que hay en algunas ciudades.

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