La Garrotxa es una de las zonas más hermosas de la península ibérica. Una de sus peculiaridades es que está plagada de volcanes, pero además posee pintorescos pueblos medievales, preciosas rutas de montaña y una rica gastronomía. En este artículo voy a tratar de reunir toda la información necesaria para saber qué ver y hacer en La Garrotxa. Para ello he recogido información sobre visitas, rutas, restaurantes y alojamientos. Os invito a leerla para descubrir vosotros mismos La Garrotxa y recorrerla con todos los sentidos.

 

Dónde está La Garrotxa

Se trata de una comarca de montaña al norte de la provincia de Gerona, en Cataluña. Desde el aeropuerto de Barcelona se tarda unas 2:30 h en coche y desde Girona 1:30 aproximadamente. Su principal población es Olot, un pueblo de unos 35000 habitantes y ubicado a los pies del volcán Montsacopa. Las temperaturas a veces son frescas pero pocas veces por debajo de los cero grados.

 

Qué ver y hacer en La Garrotxa

Visitar volcanes

Suena temerario pero estos volcanes cejaron su actividad hace miles de años y la última erupción fue hace 10000 años. En total, en la zona hay 42 volcanes, aunque algunos son difíciles de identificar, ya que no son muy altos y están tapados por vegetación. Por su riqueza paisajística y geológica la mayor parte de la zona de los volcanes está protegida desde 1982 y constituyen el Parque Nacional de la Zona Volcánica de La Garrotxa.

Parque Volcánico de La Garrotxa

Uno de los más bellos y accesibles para ascender es el volcán de Santa Margarida. Tiene una altura de 682 metros y el cono volcánico un perímetro de 2000 metros. Su ascensión no es excesivamente dura, a través de un sendero con una pendiente muy pronunciada. En unos 20 minutos se alcanza la cima y para bajar al cráter se necesitan otros 10 minutos. Dentro del cono volcánico hay una pequeña ermita románica y es un buen lugar para improvisar un pic-nic si el tiempo lo permite.

Otro volcán interesante es el Crosac y está a escasos 15 minutos de la base del Santa Margarida. Para acceder a él solamente hay que cruzar la carretera y andar unos 3 minutos. Es un volcán que ha sido utilizado para extraer materiales durante años. Como consecuencia se puede ver la ladera seccionada y las diferentes capas de las sucesivas erupciones.

Volcán Crosac

Hay un pequeño centro de interpretación antes de llegar. La mayoría de la gente no accede a la cima porque hay carteles que indican que es peligroso. Nosotros subimos por la parte trasera del volcán, junto a las instalaciones desde donde salen los globos aerostáticos y el camino no era peligroso. Desde arriba se obtienen magníficas vistas del parque nacional y los Pirineos.

 

Pasear por el hayedo de Fageda d´en Jordá

Es un hayedo que se asienta sobre la colada de lava que expulsó el volcán Croscat. Hay fantásticos recorridos para pasear y sin apenas dificultad.  Se accede fácilmente desde el parking del volcán Croscat. Cuando hace buen tiempo conviene madrugar para no tener problemas para aparcar. Procurad llevar agua para el camino.

 

Volar en globo

La mejor manera de contemplar los volcanes es mediante un paseo en globo. Es una actividad cara pero que realmente merece la pena. Nosotros lo intentamos dos días pero no pudimos realizarlo por el viento. Tened en cuenta que si hay más de unos 15 km/h no se puede volar. En el servicio está incluido el desayuno, el vuelo, copa de champán durante el vuelo y un espléndido almuerzo al acabar. Podéis reservarlo en su web.

Fuente: Vols de Coloms
 

Casas colgantes de Castelfollit de la Roca

Ver las casas colgantes de este bucólico pueblo es otra de las visitas obligadas. El pequeño pueblo está erigido sobre un espectacular risco basáltico de 50 metros de altura y casi un kilómetro. En realidad se trata de dos coladas de lava basáltica superpuestas. Sobre él se asoman las casas de este pequeño municipio cercano a Olot. En un extremo del pueblo hay un mirador junto a la iglesia de Sant Salvador, pero las mejores vistas se obtienen desde el puente que hay bajo el pueblo.

 
Castellfollit de la Roca

Coladas de lava y arte en Sant Joan les Fonts

La actividad volcánica también dejó su huella en forma de coladas de lava en Sant Joan Les fonts. Hay 3 coladas de diferentes periodos. La primera se produjo hace 700000 años; la segunda, hace 150000; y la más reciente, hace 130000 años.  Para poder verlas hay que acercarse a la bonita iglesia nueva de Sant Joan les Fonts.

Iglesia de Sant Joan les Fonts

Allí, junto al río y el salto del molino del Molí Fondo se pueden observar perfectamente las curiosas formaciones geológicas. Hay paneles informativos que para identificarlas más fácilmente. En 2016 se descubrieron columnas basálticas gracias a la erosión del terreno por parte del río. Son similares a las de Castellfollit de la Roca y se pueden ver junto al río.

Moli Fondo en Sant Joan les Fonts
 
Columnas de basalto en Sant Joan les Fonts

A escasos 500 metros de la iglesia nueva se halla el antiguo monasterio de Sant Joan les Fonts. Actualmente solamente se conserva la iglesia románica del siglo XII y declarada Bien de Interés Nacional en 1982. Realizan visitas guiadas (2€) los fines de semana y festivos con reserva previa llamando al 972 29 25 07.

 
Monasterio de Sant Joan les Fonts

Otra de las visitas recomendadas de Sant Joan les Fonts es el castillo de Juvinjá. La torre fue construida en el siglo XII y el resto del edificio, incluido el molino, en el XIV. Es asimismo Bien Cultural de Interés Nacional y actualmente acoge exposiciones sobre la historia del edificio. Está situado en el otro extremo del pueblo.

Castillo de Juvinjá en San Joan les Fonts

Trekking por la Alta Garrotxa

En esta zona, que linda con Ripollés y el Alto Empordá hay precioso recorridos para realizar con diferentes niveles de dificultad. Uno de los más populares es el que parte va desde Sadernes hasta Sant Aniol de Aguja. Al inicio del recorrido hay indicaciones de esta ruta de 15 km y que se tarda en recorrer unas 5:30 horas. El paseo comienza a través de las bellas gargantas de Sadernes. Más adelante continúa entre encinares y robledales junto a un río hasta llegar a la ermita de Sant Aniol.

 

Desde allí hay otros 15 minutos hasta la cascada Gorg Blau, un fantástico salto de agua donde se puede darse un baño. El único punto para comprar agua es el pequeño bar de la ermita. Es recomendable ir pronto para poder aparcar sin problemas y no encontrar mucha gente en el recorrido.

Antes de llegar a Sadernes, junto a la carretera, se encuentra el elegante puente de Llierca. Se trata de uno de los símbolos de la Alta Garrotxa y aunque no se conoce el año de su construcción, se tiene constancia de su uso en el siglo XIV. De hecho, fue uno de los peajes más antiguos que se conocen en Cataluña, una “tradición” que se ha mantenido hasta nuestros días en las autopistas catalanas. Si vais en verano probablemente no encontréis agua en el río.

Puente de Llierca

Pasear por Olot y admirar las casas modernistas

La capital de La Garrotxa no es una localidad muy turística pero hay un puñado de edificios modernistas muy interesantes. Las fachadas más bonitas son las de las casas Solá y Morales, Pujador, Escubós, Gassiot y Gaieta Vila. Además también se puede realizar la subida al volcán Montsacopa.

Modernismo en Olot: Gaieta Vila

Visitar el pueblo medieval de Santa Pau

Otro de los pueblos más singulares y más recomendables de La Garrotxa es Santa Pau. No es extraño viendo sus bien conservados edificios medievales. De hecho, posee una de las plazas medievales mejor conservadas de Cataluña y en sus angostas calles parece haberse detenido el tiempo. Al contrario que Besalú, el turismo todavía no está muy masificado y se puede pasear tranquilamente por su casco antiguo.

El edificio más importante del pueblo es el castillo de Santa Pau, declarado Bien de Interés Cultural Nacional. Las primeras menciones hacen referencia de su existencia en el año 935, pero el actual edificio es del  siglo XIII. Fue la residencia de los barones en torno al cual se fue construyendo el pueblo.

También podéis visitar la iglesia parroquial de la plaza central del pueblo, de estilo gótico pero bastante austera. Las mejores vistas del pueblo se obtienen desde fuera de las murallas. Frente al casco medieval hay un bar con mirador y una agradable terraza.

Navegar en barca en el lago de Banyoles

Si vais desde Olot a Besalú por la carretera de Santa Pau, pasaréis por el lago de Banyoles. No pertenece propiamente a La Garrotxa, si no a Pla de l´Estany, pero aprovechando que pilla de camino podéis acercaros a este precioso lago. Es el más grande de Cataluña y según una leyenda local ahí reside un terrible dragón como en el lago Ness. Hay un servicio de barca para navegar por el lago y, con suerte, ver el famoso dragón.

Recorrer Besalú, un museo medieval al aire libre

Esta pequeña localidad de apenas 2500 habitantes es el principal reclamo turístico de La Garrotxa gracias a su cuidado casco medieval. El acceso a la ciudad es a través del impresionante Puente Viejo, catalogado como Bien de Interés Cultural y fue construido en el siglo X sobre un antiguo puente romano. A lo largo de la historia ha sido reconstruido parcialmente en varias ocasiones. La última restauración tuvo lugar tras la Guerra Civil, ya que durante 2 arcos fueron derruidos por las bombas. Hay un mirador en el casco antiguo para poder admirarlo desde las alturas.

El pueblo en sí mismo es un museo al aire libre, con preciosos edificios y multitud de tiendas de souvenirs. Son especialmente recomendables las visitas al barrio judío y los baños, a los que solo se puede acceder con una visita guiada que se contrata en la oficina de turismo. Tampoco os podéis ir de Besalú sin ver la histórica Iglesia románica de Sant Pere de Besalú y la de Sant Vincenç, aunque desafortunadamente esta última a veces no se puede visitar por dentro.

Disfrutar de la gastronomía en una masía

La comarca de La Garrotxa posee una excelente gastronomía gracias a los ricos suelos volcánicos que producen exquisitas verduras y legumbres. Desde 1994 algunos restaurantes de La Garrotxa están agrupados en la llamada cocina volcánica, que promueve el uso de productos de la tierra y la cocina tradicional. Si deseáis pegaros un homenaje podéis echar una ojeada a su web para ver los restaurantes que integran la asociación.

Si, como yo, sois unos fans incondicionales de los calçots, en Sant Joan las Fonts tenéis la Masía Cal Sordet, que tiene un menú de calçotada muy recomendable.

 

 Alojamiento

La oferta hotelera es amplia pero como es una zona muy popular conviene reservarlo con tiempo. Nosotros lo retrasamos un poco y al final nos alojamos en la la Fonda Ca la Paula de Castellfollit de la Roca. Es un modesto alojamiento pero tiene un buen restaurante. Por la noche no hay nada que hacer en el pueblo pero nos gusto la tranquilidad que había. Precio: 60€/habitación doble.

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