Un alumno mío decía que los griegos eran unos señores que construían todo roto. Por momentos me hizo dudar, así que decidí comprobarlo personalmente.  Y es que la imagen que tenemos de Atenas está marcada sobre todo por su rico legado histórico y cultural, aunque algunos de los yacimientos estén ya ciertamente en un pobre estado de conservación.

La ciudad en sí misma es un museo al aire libre, llena de historia, cuna de la democracia y de la civilización occidental. Pero lejos de resultar artificial y meramente turística, es una ciudad treméndamente bulliciosa y viva. Mientras deambuláis por sus calles observaréis el ir y venir de los atenienses en sus rutinas diarias. Es por tanto una oportunidad formidable para irle tomando el ritmo al país si después vais a visitar otras zonas de Grecia.

En la capital helena hay una perfecta armonía entre yacimientos históricos de la época clásica y edificios más vanguardistas. A pesar de haberse convertido en una urbe con mucho tráfico, contaminada y relativamente cosmopolita aún conserva el espíritu mediterráneo en algunos barrios. Esto es patente especialmente en el centro histórico y el barrio de Plaka, con sus intrincadas y coloridas calles. En ellas hay multitud de bares, restaurantes y acogedoras terrazas, donde degustar su exquisita gastronomía. De hecho podréis pegaros un festín digno del mismo Zeus a precios muy razonables.

Con todos estos atractivos ya estáis tardando en buscar un vuelo. Vamos a ver cómo podéis organizar una breve visita de 3 días sin perderos ninguno de sus encantos.

  1. Cómo llegar desde el aeropuerto al centro de la ciudad
  2. Día 1: Plaza Syntagma-Jardín Nacional de Atenas – Estadio Panatenaico – Templo de Zeus Olímpico – Plaka – Atardecer en Licabeto
  3. Día 2: Ágora Romana – Biblioteca de Adriano – Ágora Griega – Kerameikos – Monastiraki – Mercado Pulgas de Atenas – Linterna de Lisícrates – Museo de la Acrópolis – Atardecer en Filopapos.
  4. Día 3: Acrópolis – Mercado Central – Museo de la Acrópolis