Ponta Delgada

La segunda jornada la dedicamos a recorrer el centro de la isla y la ciudad de Ponta Delgada. Por la mañana temprano, recorrimos las zonas más interesantes de la capital de la isla. Empezamos por el Fuerte de San Bras, el principal bastión defensivo de la isla. Fue construido en 1552 para defenderse de los continuos ataques piratas. En la actualidad todavía es utilizado como base de la armada portuguesa y alberga, asimismo, el Museo Militar de las islas.

 

Desde ahí continuamos por el paseo marítimo hasta el centro de la ciudad. Accedemos a ella por las puertas de la ciudad, construidas en 1783 y que marcaba la entrada a la misma. Es el centro neurálgico de Ponta Delgada y principal lugar de celebraciones. Cuando estuvimos estaba decorada con luces azules y había un escenario para el concierto de Nochevieja.

A pocos metros se encuentra el ayuntamiento o Cámara de Municipalidad. Se aloja en un edificio colonial de arquitectura típica azoriana del siglo XVII. Por último, hay que resaltar la iglesia de de Sao Sebastiao. Está también a pocos metros de la Cámara y posee una arquitectura muy refinada.

 

Desde ahí os invito a callejear y perderos por las calles del centro urbano. Otra de los lugares que os recomiendo son el Jardim Padre Senas Freitas y la plaza 5 de octubre.

  Costa norte y campos de té

Desde ahí cogimos el coche para dirigirnos a la costa norte. A unos escasos 4 kilómetros de Ribeira se encuentra el Mirador de Santa Iria, otro de los más impresionantes de la isla. Desde allí fuimos a ver los campos de té Gorreana.

 

Gorreana es la plantación de té más antigua de Europa. Nada menos que 5 generaciones han cultivado estos campos. Se puede visitar gratis la factoría de lunes a viernes de 8:00 – 19:00 y los fines de semana de 9:00 – 19:00. Además se puede pasear por los preciosos campos de té, que parecen sacados de un cuento. Y para terminar se puede degustar el té o comprar infusiones para llevarnos de recuerdo.

 

Furnas

Furnas es una población famosa por sus fuentes termales y por ser un centro termal de veraneo. Antes de llegar a Furnas no os podéis perder el Miradouro do Pico Ferro, el mejor sitio para contemplar una panorámica de la laguna de Furnas y su zona de fumarolas. Ahí es donde entierran las cazuelas para preparar el famoso cocido.

 

Ya en el pueblo, la zona más visitada es la de Caldeiras. Es una caldera volcánica en constante actividad con numerosas pozas y riachuelos a diferentes temperaturas. La zona está vallada porque hay algunas pozas en ebullición y puede ser peligroso. Tienen un color marrón ocre debido a la alta concentración en hierro y desprenden un fuerte olor. En la zona hay numerosas fuentes con agua medicinal pero un gusto, cuanto menos, peculiar.

 

El plato fuerte del día, nunca mejor dicho, lo reservamos para el cocido de Furnas. Aprovechan la energía geotérmica de las inmediaciones para cocinar su plato estrella. Es un guiso de zanahorias, patata, col, gallina, cerdo y morcilla. Se prepara en grandes ollas que se introducen dentro de la tierra durante 5-6 horas. Se tapan con tierra y, transcurrido el tiempo, se sacan las ollas de la tierra. Para ver el proceso de extracción hay que ir alrededor de las 12:15 a la zona de calderas del lago. Cobran 0.50€ de entrada.

 

Antes de ir a comer aprovechad para dar un paseo por la plaza central, la bonita iglesia y la famosa invertida. Esta última no se trata en realidad de una vivienda, sino de una caseta con cuadros de electricidad pero llama la atención su excéntrica arquitectura.

     

 RESTAURANTE: El más reputado es el  restaurante Tony´s, pero hay otros restaurantes que también ofrecen el famoso cocido. Os recomiendo reservar el día anterior o probablemente no tendréis sitio en el Tony´s. El cocido cuesta 13€ / persona, raciones muy grandes y relación calidad / precio excelente. Lo único malo es que el servicio es un poco lento.

 

Terra Nostra Garden

Para bajar la comida lo ideal es ir a pasear por el espectacular jardín Terra Nostra Garden (8€) Pertenece a un hotel y los huéspedes tienen entrada gratuita. La entrada da acceso al jardín botánico y las termas. Alquilan toallas pero se suelen agotar, así que os recomiendo llevar la vuestra propia. El agua de las termas es muy oscura por el hierro que contienen y pueden teñir la ropa. Mejor que llevéis un bañador viejo, por si acaso.

El parque fue creado por el cónsul americano Thomas Hickling en 1780 y posteriormente ampliado en el siglo XIX. En la actualidad está cuidadosamente decorado con arboledas, céspedes, estanques, fuentes y riachuelos termales. Hay plantas de los cinco continentes y cambian la decoración de acuerdo a la estación del año. Se necesitan mínimo 45 minutos para recorrer el jardín y otra media hora para bañaros en las termas.

     

Termas Doña Beija

Horario: 7:00 – 23:00

Precio: 4€ (toallas 2€, taquillas 1€)

Personalmente las termas que más me gustaron de San Miguel. Hay varias piletas de agua a unos 37º C a ambos lados de un río termal. En la parte de arriba del río hay una zona donde se mezclan aguas termales y frías logrando una sensación diferente y una temperatura media de 26-28ºC. Resulta ideal ir al atardecer para experimentar la sensación de bañarse de noche.

     

 Restaurante: BIG 21

Fuimos a cenar a uno de los restaurantes de moda de Ponta Delgada, el BIG 21. La carta no es extensa pero ofrece una cuidada selección de platos típicos de la isla. Tanto carnes como pescados están cocinados con sumo gusto, con toques vanguardistas y estética cuidada. La relación calidad / precio es excelente. Cenamos bacalao y cerdo con vino y pagamos unos 18€ / persona.

 
Atún de temporada, Restaurante BIG21
 
Lomo de Cerdo, Restaurante BIG21

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