Livingston. Cascadas de los 7 altares y Playa Blanca

Transporte: lancha privada a las 6 am (100$, 2 h de viaje). Parada para sacar fotos junto al Castillo de San Felipe, una fortaleza española del siglo s XVIII, y en una isla del río.

A esas primeras horas de la mañana el paseo fue muy agradable, aunque la lancha no podía ir muy rápido en alguna zona por la espesa niebla. En la primera parte del viaje el río Dulce es muy ancho y hay algunas islas que albergan multitud de aves acuáticas.

Más adelante el río se estrecha y hay una zona con aguas termales donde os podéis pegar un baño si vais con transporte privado y continuar hasta Livingston. En total el viaje duró casi 2 h con las paradas que hicimos.

Livingston

Es un pequeño pueblo de pescadores habitado por una comunidad garífuna. Estos son los descendientes de los antiguos esclavos que fueron llevados a América y todavía viven allí. Todavía conservan su propia lengua.

El pueblo es muy agradable y resulta sorprendente ver la diversidad de este grupo étnico. Os recomiendo daros una vuelta por el pueblo al atardecer y dejaros llevar por el sosegado ritmo caribeño de la comunidad.

Fuimos directamente al hotel, dejamos la maleta, desayunamos. Allí mismo contratamos la típica excursión para ir en barca a los 7 altares y Playa Blanca.

Los Siete Altares 

Tour, 200Q con entrada a Los Siete Altares y Playa Blanca incluida un pequeño pic-nic. Reservado directamente en el hotel. El acceso hasta los siete altares es por barca, pasando por un islote con una escultura.

Una vez allí se accede a través de un pequeño restaurante.  Es un río poco caudaloso a través de la selva que ha creado diferentes pozas, de ahí el nombre. Id con calzado que se pueda mojar porque os vais a mojar los pies.

 

En el paseo se va remontando el río y se accede finalmente a un par de pozas en las que os podéis bañar. Había unas 10 personas y subimos a la parte de arriba para poder zambullirnos desde unos 3 metros.

Playa Blanca

Tras la visita a Los Siete Altares se continúa por barca hasta Playa Blanca. El acceso hasta ella es exclusivamente por barca. Probablemente sea la playa más bonita de toda Guatemala, ya que las del Océano Pacífico no merecen mucho la pena.

Allí comimos y nos relajamos hasta las 4:30 de la tarde más o menos. Tuvimos unas 2:30 h para disfrutar de la playa y tumbarnos en las hamacas. Había gente pero no resultaba agobiante.

Ya de vuelta dimos un paseo por el centro del pueblo, donde hay algunos puestos de artesanía y productos típicos de la zona. En una de las calles principales también hay un lavadero que todavía utilizan en la actualidad.

Restaurante: Si queréis probar gastronomía local os recomiendo el Happy Fish. Pescado y marisco riquísimo. Lo más típico es el “tapado”, una especie de guiso de pescado y marisco hecho con leche de coco. Me pareció más bonito que sabroso.

Hotel: Casa Escondida (46€). Está situado al final de una cuesta junto al Centro de la Cultura Garífuna.  Es un poco más caro que la media pero realmente merece la pena. El hotel está impecable, con habitaciones preciosas y las mejores vistas sobre la bahía. Además los dueños son una pareja encantadora. Sirven el desayuno en una terraza con las mismas vistas y los precios de las bebidas son muy económicos. Volvería sin duda.

Visita a Belice

Si queréis acceder a Belice hay un servicio de ferry (17$) que sale desde Punta Gorda los martes y los viernes. Os pueden ofrecer más información en el restaurante Happy Fish. También hay un ferry diario desde Puerto Barrios hasta Belice. No merece la pena si no vais a ir un mínimo de 3 días, ya que el trayecto dura varias horas y te deja en la ciudad de Belice. Desde allí hay que tomar transporte público para ir a las playas, así que se pierde mucho tiempo.

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